Con la sonrisa en los labios, nos hemos despertado esta mañana después de vivir hace unas horas, un momento único con el espectáculo de fuego y pirotecnia a cargo de los Diaples d´a Madalena, encabezados por nuestro juglar de la noche, Javier Camacho y los personajes más emblemáticos de la Morisma, las caras del público más joven, reflejaban los sentimientos de la noche, entre asombro, miedo, ilusión, expectación y sonrisas, la noche se convirtió en un momento mágico en una de las plazas medievales más hermosas del país.
Con la plaza abarrotada de gente y casi en penumbra, arranco la actuación a golpe de sonido de cuerno y tras una traca sonora a las puertas del castillo, se encendieron las almenas con un humo verde que nos preparaba para lo que iba a suceder. Una artillería de carruchas, surtidores, fuego, crackers y bonatrones en manos de los diaples, fueron iluminando el camino desde el Castillo hasta la Plaza de la Villa, acompañados en todo momento por una representación del ejercito moro y cristiano que en unos días se batirá en la Plaza de Ainsa y los personajes medievales como el Pecado, el Diablo y la muerte que dejaron aterrados al público más joven, el acompañamiento de percusión era la guinda del espectáculo con su ritmo envolvente y enigmático que acompaño a este elenco de artistas.
La llegada a la plaza culmino con la presentación en el escenario de todo lo que está por venir la próxima semana, mercado medieval, torneo a caballo, bailes, música folk de percusión, flauta y gaitas, demostración de cetrería, bailes medievales, talleres infantiles, combates escénicos a pie de calle, y el momento estelar, con la representación de la Morisma, el regreso al origen y a la tradición.
El broche final, una cascada de fuego y baterías de Fuegos artificiales. Una noche que abrió la sensación de “ganas de más” y de seguir disfrutando del territorio y de sus tradiciones.

Asociación Cultural La Morisma

 

Fotografías (c) Pedro Montaner – Ayuntamiento de Ainsa – La Morisma